DISTANTES Y DUROS EN UNA MISMA CAUSA: Edmundo González y María Corina Machado
Por: Eneida Valerio Rodríguez
Edmundo González, ha demostrado ser un ‘duro’ de la Diplomacia tanto para fijar estrategias como abordarlas en los eventos, algunos nada fáciles, que le ha correspondido desempeñar desde el pasado 28 de julio.Un claro dominio del lenguaje particular del oficio y agudeza para respuestas un tanto comprometedoras, definen los éxitos hasta estos momentos. La última parada, para predicar sus objetivos, fue Alemania, la pasada semana donde retuvo la atención sobre Venezuela.
“Me siento conmovido de estar aquí, pero este, es el camino correcto y trabajamos en función del reconocimiento de nuestro triunfo electoral del pasado 28 de julio, brindado por nuestro pueblo. Seguimos esforzándonos para cumplir los compromisos contraídos”, dijo en la ciudad de Múnich, sede de la “Cumbre de Seguridad de Múnich”, que definió de exitosa. Los distintos Medios de Comunicación, presentes en el evento, dieron relevancia a González, tomando en cuenta que Venezuela, es centro de atención en encuentros mundiales donde el abordaje de su complejidad,es tema de revisión y reflexión permanente.
Se reunió en el transcurso de la Conferencia, con el Canciller de Israel, Gideon Sa’ar y también con el Fiscal de la CPI Karim Khan, de cuyo encuentro señaló, estar muy satisfecho. Le expresé al Fiscal – declaró-mi respeto en los procesos de investigación que realiza, sobre nuestro país por presuntos crímenes de lesa humanidad.
González Urrutia, tiene en su ascendencia familiar a Wenceslao Urrutia,quien en 1858, redactó como Secretario de Relaciones Exteriores, un documento que se conoce como Protocolo Urrutia, y cuyo propósito era la defensa de los derechos humanos de José Tadeo Monagas, presidente derrocado y asilado en la Legación de Francia, inconforme la misma, con el huésped depuesto al igual que otros países tanto de Europa, como de América Latina y EE.UU. Sin embargo, cada representante en Venezuela, firmó el Protocolo Urrutia.
MARIA CORINA MACHADO, es tataranieta del historiador y político, Eduardo Blanco, (1838-1912) y descuellan entre sus obras; Venezuela Heroica y Zarate.
Es asimismo, ‘dura’ en política posiblemente, heredada del ilustre escritor y tatarabuelo. Una alta capacidad organizacional y tenacidad para avanzar en su proyecto político, la colocan a nivel internacional en cómoda posición de respeto y aceptación por sus esfuerzos sin tregua y rasgaduras en aras de la libertad y democracia. MCM ha sabido sobreponerse a la arraigada cultura machista, que trastoca inclusive a sociedades avanzadas tal, el caso de Gisele Pelicot en Francia, sometida por más de una década a drogas para abusarla su esposo Dominique Pelicot y docenas de hombres, que invitaba
para tan desgarradoras escenas grabadas y fuera de su control, conforme el juicio que se
sigue.
Un caso que debe servir de testimonio en nuestro ámbito político y llamar la atención de como este flagelo, discrimina a la mujer, agravàndose cuando lo observamos sin contención. A diferencia de Edmundo González, a María Corina, se le ha vilipendiado, con temas tan insólitos como el propósito, de fracturar sus luchas y fortalezas y de esta forma, sacarla del juego político. Luce cuesta arriba.
Sin embargo, sigue dando la cara por una país, que la defiende y apoya en el entendido que la política es una disciplina que requiere superar escollos y no un jaque mate de una vez. MCM, es inteligente y en tal sentido, demuestra que la fuerza de la moral femenina es desde la colonia, un hecho incuestionable. El país tiene serios ejemplos, que van desde aquellas indígenas pre hispanas que llevaban consigo a sus hijos para ayudar a sus compañeros en las difíciles tareas de sobrevivir, hasta las más adelantadas del tiempo, convertidas en testimonios de disciplinadas defensoras del proceso libertador y en consecuencia, de los cambios sociales.
