Por: Gonzalo Oliveros Navarro

El pasado 27 de diciembre, el señor presidente Trump afirmó respecto del debate que ha surgido en los Estados Unidos respecto de la aplicación por parte de estudiantes a visas F1 y H1B, lo siguiente: 

 “Si se gradúan de una universidad estadounidense (de dos años, de cuatro años o de doctorado) automáticamente deberían obtener un green card para quedarse».

«Con demasiada frecuencia, los graduados talentosos se ven obligados a irse y fundar empresas de miles de millones de dólares en India o China en lugar de hacerlo aquí.»

La observación que el señor Trump hace a su país es perfectamente aplicable a Colombia, tal como en alguna previa columna lo he sostenido. 

En las  aulas colombianas, profesores de distintas áreas forman jóvenes y adultos extranjeros; la gran mayoría lo hace con visa tipo V  estudiante, la cual no permite computar tiempo para residencia ni optar a una visa automática inmediata como migrante. Ocurre inclusive, tal como también en precedente ocasión lo afirmé, que niños que han llegado al país, cursan todo su ciclo escolar hasta la universidad, al finalizar la misma se encuentran con que no pueden poner al servicio de Colombia los conocimientos que esta les transmitió, porque deben calificar a una nueva visa, la mayoría de las veces de imposible obtención.

En su declaración, el presidente Trump hace varios reconocimientos implícitos. Primero, el de la calidad del sistema educativo norteamericano; el segundo, que, independientemente de la nacionalidad de quien se eduque en el mismo y concluya estudios universitarios en él, está en capacidad de aportarle al crecimiento del país  y el tercero, no menos importante, que la migración no es un problema sino una oportunidad que Estados Unidos estaría desperdiciando,  cuando obliga al educando a optar a una nueva visa sin que esta le sea otorgada automáticamente por haber culminado exitosamente su educación.

Quien escribe estudió en Venezuela y también en Colombia. Aquí en esta tierra de Nariño y Caldas, convalidé mi título de abogado, obtuve una especialización y una maestría. Soy testigo entonces de la calidad de su educación y como yo, miles de extranjeros que hemos estado en sus aulas universitarias, así lo corroboraran. Quien aquí se formó, por lo general lo hizo pensando en que los conocimientos obtenidos debían ser puestos al servicio de Colombia -y por supuesto de Venezuela- pero, encontrándome en esta tierra hospitalaria, es ella quien debe decidir si eso es posible. En mi caso lo fue dada mi condición de refugiado pero ello no aplica al común de quienes aquí, siendo extranjeros, estudiaron.   

Estoy convencido que cada país es soberano de decidir a que persona permite ingresar y desarrollar su vida dentro de sus fronteras; considero, sin embargo, que resulta contradictorio que quien ocupe un aula durante años, se gradúe inclusive con honores en el área que estudió pero que, solo por la circunstancia de no ser nacional del país, se le limite la posibilidad de contribuir al crecimiento de la nación donde decidió formarse. 

Las palabras de quien ocupará la Casa Blanca a partir del próximo 20 de enero, independientemente de la diferencia ideológica,   deberían servir de ejemplo para la administración del señor presidente Petro, a los fines de modificar el sistema de visado para los estudiantes que concluyen estudios universitarios o de doctorado en Colombia, estableciendo una visa a la que puedan optar los mismos automática e inmediatamente de concluidos sus estudios, que le permita a ellos poner en beneficio del país los conocimientos que aquí adquirió. Resulta penoso que quienes ese esfuerzo hicieron, si no califican para alguna de las visas que actualmente prevé la normativa colombiana, deban salir del país, desperdiciando este el implícito potencial que cada uno de ellos tiene. 

Si algo hemos tratado de hacer desde que llegamos a esta tierra de García Márquez es plantearle soluciones a los problemas que, respecto de los migrantes observamos en la misma. Así, siendo esta -si no ocurre algún imponderable-  la última columna de 2024, es ella la última oportunidad que tenemos en este año del Señor,  para hacer el último pedimento respetuoso al gobierno colombiano: modifiquen el sistema de visado; permitan que quien aquí se preparó pueda seguir su vida laboral en Colombia una vez concluidos sus estudios universitarios o doctorales Creen una visa especial que eso permita. Así respetuosamente lo solicitamos.

@fundación2pais1

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