DOÑA BARBARA: De aquella a esta barbarie

Por: Eneida Valerio Rodríguez

El mal, es temporal, la verdad y justicia imperarán siempre” Rómulo Gallegos

El venidero febrero Doña Bárbara, cumplirá 96 años desde su primera edición que sigue interesando a la literatura latinoamericana, en su entramado criollo basado en la lucha feroz entre la barbarie y la civilización, recogida por el caraqueño Rómulo Gallegos, (1884-1969) quien supo escribirla con interés pedagógico. No intuyó el éxito editorial y la profética visión, que aquella confrontación de los personajes, pudiera ser un escenario a repetirse en cualquier momento. Desde esa perspectiva los personajes de la obra, enfrentaron la historia llenos de interés para el lector.

Gallegos preserva en Santos Luzardo, la civilización. El,se adentra en el lodazal de la barbarie y lucha para salvarla, en la concepción del lenguaje, fundamentación de sociedades adelantadas, como la herramienta para lograrlo. Gallegos va mas allá, al enfrentar al buen lingüista, con un personaje singular: vengativa, sagaz y dispuesta a cualquier desventura-si eso le garantizaba sus aspiraciones- Doña Bárbara, era del salvajismo más puro, concebido en aquellas llanuras venezolanas de comienzo del s. XX Doña Bárbara en el majestuoso Apure, se aferró de manera desmedida a sus aspavientos que no le sacaron mucho devaneo para corregirlos.

Rómulo Gallegos amarró el éxito de esta novela y unos años después, en la medianía del pasado siglo cambia la desnaturalización de la barbarie apureña y por ende, venezolana por la política. El de la imaginación fértil para escribir -también a Cantaclaro- con la intención de resguardar la moral nacional, tal como lo intentó con Doña Bárbara, escrita en 1929 bajo la visión del país posible.Se llevó esta opción a la política, tan rapaz como la descrita en aquella obra literaria y se convirtió en 1948 en el primer presidente electo por el voto directo.

Fue una votación masiva, la obtenida en las urnas. Poco tiempo duró el escritor y ensayista venezolano, en la presidencia de la República, el olor de los abusos seguía presente en la inestabilidad política del país.

El ejercicio de la política había devenido en: corrupción, definida por acomodos, ambiciones, intrigas y traiciones. Carlos Delgado Chalbaud, lo traicionó después de haber depositado el escritor, en aquel, suficiente confianza. Junto a Pérez Jiménez y Luis LLovera Paèz, se alzaron con el gobierno del eximio novelista. La historia bien conocida, se agota de a poco con el asesinato de Delgado Chalbaud en 1950.

Gallegos marcha al exilio y en esa situación su fama crece y se consolida como escritor latinoamericano. Su trabajo en función del país, obligado a abandonar anima su sensibilidad, que le coronará con sonados reconocimientos internacionales.

La historia regresa en nuevos capítulos arropados con nuevas TICs pero con la misma esencia; desprecio por la vida constitucional, reducción de los espacios de civilidad y aniquilamiento de derechos humanos y libertades.Hay una terquedad en comportamientos comprometidos con estos principios, pero al mismo tiempo hay una respuesta, que no sustrae la esencia nacional, en las luchas por reivindicarlas.

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