Por: Pedro González Silva
Elecciones 1983: Simplemente “Sí”
El máximo líder de Acción Democrática, Rómulo Betancourt, tras la derrota que sufriera su partido en 1978, copó los titulares de los medios de comunicación con su predictiva frase en inglés: “We will come back”, marcando el rumbo que los adecos habrían de seguir para hacer realidad ese “volveremos”, y desde muy temprano volcaron la mirada en quien habría de ser el abanderado para el retorno al poder: Jaime Lusinchi.
Los reajustes en las alianzas internas de AD se movieron rápidamente. Si bien Lusinchi fue precandidato en el 77 con el apoyo del sector carlosandrecista, saliendo derrotado internamente por Piñerúa (precandidato de Betancourt), con miras a 1983 este panorama se fue modificando rápidamente, y Lusinchi se fue ganando al sector betancourista, al Buró Sindical, y a la estructura adeca en general, a la vez que se alejaba del expresidente Carlos Andrés Pérez.
Es así como, primeramente, en marzo de 1981, Lusinchi es electo por consenso como secretario general de AD, dándole así la primera opción para consolidarse como candidato.
Acción Democrática se presenta apurada para definir el tema de la candidatura presidencial, y aunque las elecciones se realizarían en 1983, los adecos adelantaron la selección de su candidato para finales de 1981.
Sin embargo, a Lusinchi le salió un competidor con empuje: David Morales Bello, quien se adjudicó el apoyo del sector afín a Carlos Andrés Pérez. Sin embargo, se impone ampliamente Lusinchi, quedando electo candidato presidencial de AD, faltando dos años para la realización de los comicios. Acción Democrática (que había sufrido la pérdida de su máximo líder, Rómulo Betancourt, en septiembre de ese año), informó que la candidatura de Lusinchi quedaría “congelada” hasta que fuera la fecha oficial para la selección de candidatos por parte de los partidos.
Copei, partido gobernante en ese entonces, no se apuró tanto en escoger su candidato. Todos daban por hecho la designación del ex presidente Rafael Caldera, era algo que parecía casi que automático. Sin embargo, hubo una sorpresa en el mundo político, cual
fue el anuncio del ministro de Relaciones Interiores del presidente Luis Herrera, Rafael Andrés Montes de Oca, de competir por la candidatura de Copei.
Y en efecto, “Pepi”, como se le conocía popularmente a Montes de Oca, renunció al Ministerio en marzo de 1982, para dedicarse a su precandidatura. Tal situación fue considerada como una afrenta por Caldera, quien veía en esa aspiración un cuestionamiento a su figura de máximo líder, que, como tal, debería ser designado por aclamación, y no en una competencia interna.
Por este motivo, el ambiente interno en Copei se puso muy tenso, y en aras de evitar divisiones, el propio presidente Luis Herrera, realizó gestiones para que Montes de Oca retirara sus aspiraciones, lo cual finalmente ocurrió, y así pudo Caldera ser aclamado candidato de Copei, en agosto del 82.
La izquierda, aunque no llegó al extremo de cuatro candidaturas, como en el 78, quedó conformada en dos bloques que parecían irreconciliables, uno “antimasista”, que quedó bautizado por el mismo MAS como el “chiripero”, y el otro bloque por el MAS y el MIR, que se constituyó este último en el gran aliado de los masistas.
El MAS, que se había convertido en el partido más grande en el campo de la izquierda, había postulado en el 73 y 78 al independiente José Vicente Rangel. Para el 83 decidió elegir a un candidato de partido, y como Rangel no quiso inscribirse en el MAS, fue descartado, y compitieron por la candidatura Teodoro Petkoff, quien quedó electo, frente a Pompeyo Márquez.
Mientras, el “chiripero” se sumó a la candidatura de José Vicente Rangel, quien propugnaba una candidatura unitaria y por eso no quiso inscribirse en un partido. A Rangel lo apoyaron el MEP, el PCV, una división del MIR encabezada por Américo Martín (Nueva Alternativa), Liga Socialista, GAR, etc.
Un pequeño partido que había surgido de una división temprana del MAS, bajo el liderazgo de Alfredo Maneiro, La Causa R, tuvo un acercamiento que causó impacto en el mundo político, con el conocido y polémico editor Jorge Olavarría, quien propugnaba desde las páginas de su popular revista “Resumen”, un proyecto denominado “La Nueva República”.
La Causa R le propone la candidatura presidencial a Olavarría, y lanzan una campaña con la alianza “Causa R-La Nueva República”, sin embargo, muere inesperadamente el líder de Causa R, Alfredo Maneiro, y se agrian las relaciones entre Olavarría y los demás dirigentes del partido, por lo que se produce una ruptura.
La Causa R decide lanzar al joven dirigente sindical, Andrés Velásquez, como su candidato, mientras que Jorge Olavarría consigue el apoyo del partido Opina, para postularse con su proyecto Nueva República.
El Movimiento de Integridad Nacional (MIN), que en el 78 no pudo lanzar candidato, por la muerte de su fundador, Renny Ottolina, en el 83 se presenta con nuevo líder y candidato presidencial: Gonzalo Pérez Hernández, quien mantiene las propuestas que Ottolina había presentado en el 78.
El escritor Vinicio Romero, había publicado una novela titulada “El Rey Zamuro”, y el personaje de ficción de esa novela era un candidato presidencial conocido por ese apodo. Como campaña de promoción del libro, en las elecciones del 78, Romero realizó pintas en los muros llamando a votar por el Rey Zamuro.
En 1983, el escritor quiso vivir la experiencia del personaje de su novela, y lanzó su propia candidatura presidencial, con un partido denominado “Confianza Electoral” (Confe).
Alberto Solano, que en el 73 había sido candidato presidencial con su partido FE, llegando de último, intentó postularse en el 78 sin éxito, pues no pudo reunir las firmas necesarias, pero en el 83 lo logró, y fue nuevamente candidato.
El militar retirado y ex ministro de Defensa, Luis Enrique Rangel Burgoin, se postuló con apoyo de su partido “Rescate Nacional”.
Completaron la lista de un total de 13 candidatos; Juan Ibarra Riverol (PNV), Adolfo Alcalá (Electores Independientes), y Félix Díaz Ortega, candidato de Nuevo Orden (NOR).
El suceso más destacado de la campaña del 83, fue el debate por TV que realizaron los dos principales candidatos: Rafael Caldera (Copei) y Jaime Lusinchi (AD). El punto más comentado del debate fue la insistencia de Caldera en preguntarle a Lusinchi, por qué no le había respondido una carta que le envió con unos planteamientos, mientras, el candidato adeco lo veía con una sonrisita, pero sin responderle nada sobre la carta.
El lema de Lusinchi, fue un “sí” que causó impacto, pues era una de las sílabas de su apellido; ese “sí” escrito como remarcado con labial rojo, pegó muchísimo, y luego se complementó con el lema “Dile sí a tu país”, y junto a ese: “Pongamos el país en marcha”, que además formaban parte de la letra de un pegajoso jingle. En la llamada “campaña sucia” a Lusinchi le sacaron a relucir su afición por bebidas alcohólicas, y regaron la leyenda de que tenía un “doble”, que lo sustituía cuando él no estaba en condiciones de aparecer en público.
Lusinchi recibió el apoyo de URD y de Jóvito Villalba, quien pidió “perdón” al electorado, por haber apoyado a Copei en las elecciones del 78.
Caldera, quien ya tenía una edad medianamente avanzada, lanzó una campaña muy intensa, e incluso con largas caminatas. Sabía que estaba abajo en las encuestas, sobre todo después de que ocurriera el célebre “viernes negro” en febrero del 83, que le causó gran disgusto con Luis Herrera, por la impopular medida de la devaluación del bolívar, sin embargo, afirmaba con entusiasmo: “Estamos remontando la cuesta”, ofrecía “un millón de empleos”, y hasta se despeinaba en público, para que el electorado viera que él no era tan “estirado”. Su lema central era “Venezuela entera necesita Caldera”.
El lanzamiento de Teodoro Petkoff por el MAS, fue todo un espectáculo en el Poliedro de Caracas, con apoyo de reconocidos artistas y el jingle “Con Teodoro sí podemos”, mientras, José Vicente se ufanaba de llenar la avenida Bolívar de la capital, y presentar a cantantes de protesta como Alí Primera y Los Guaraguaos.
Olavarría pegó cuñas de TV utilizando el símbolo del partido Opina, y con su rostro serio y su voz contundente decía: “¡Agarra tu escoba y bárrelos!”. Gonzalo Pérez Hernández, recordando el lema de Ottolina “los independientes estamos claros”, sacó su propio lema: “Gonzalo habla claro”.
Alberto Solano, buscó llamar la atención del electorado, trasladándose a la Guayana Esequiba, donde clavó una bandera de Venezuela. Tal gesto le valió unos días de cárcel en aquel lugar, pero logró su objetivo: aparecer en las noticias de los periódicos.
Félix Díaz Ortega había fundado su partido NOR y se presentó con el lema “Derecha”, para destacar la posición ideológica de su grupo, cuyo símbolo era una especie de tridente que guardaba alguna semejanza con la svástica nazi.
Ibarra Riverol era un abogado que se postuló con el Partido Nacionalista Venezolano; no tuvo mucha relevancia, pero después de las elecciones y a consecuencia de su ejercicio profesional como abogado, apareció en las primeras planas de los diarios, por haber muerto, víctima de un sicariato.
Andrés Velásquez de la Causa R, se promocionaba como “el trabajador”; Rangel Burgoin destacaba su formación militar, y Adolfo Alcalá llamaba al “voto protesta”- Los comicios se efectuaron el 4 de diciembre, y como ya era tradicional, se produjo una altísima polarización. Jaime Lusinchi obtuvo una victoria aplastante, mientras Caldera logró mantener la mayoría de la votación copeyana a pesar de la impopularidad que causó al gobierno de Copei, la medida del “viernes negro”.
Estos fueron los resultados: Jaime Lusinchi (AD-URD-VOI): 3.773.731 votos (56,72%); Rafael Caldera (Copei-FUN-NGD): 2.298.176 votos (34,54%), Teodoro Petkoff (MAS-MIR-IRE): 277.498 votos (4,17%), José Vicente Rangel (Nueva Alternativa-MEP-PCV-LS-GAR): 221.918 votos (3,34%), Jorge Olavarría (Opina): 32.254 votos (0,48%), Gonzalo Pérez Hernández (MIN): 19.528 votos (0,29%), Rangel Burgoin (Rescate Nacional): 8.820 votos (0,13%), Andrés Velásquez (Causa R): 5.917 votos (0,09%), Vinicio Romero (Confe): 3.236 votos (0,05%), Alberto Solano (FE): 1.650 votos (0,02%). Félix Díaz Ortega (NOR): 1.610 votos (0,02%), Ibarra Riverol (PNV): 1.363 votos (0,02%), y Adolfo Alcalá (EI): 1.077 votos (0,02%).
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