Por: Pedro González Silva
Elecciones 1988: “A éste, no lo tumba nadie”
Las elecciones presidenciales de 1988 representaron para los principales partidos del país, AD y Copei, una batalla interna de grandes magnitudes, donde no sólo estaba en juego una candidatura, sino el liderazgo.
Aunque en Acción Democrática significó un importante choque de trenes, en Copei la situación fue aún más intensa.
Empecemos entonces por Copei. El ex presidente Rafael Caldera, máximo líder del partido verde, había perdido las elecciones del 83 de manera aplastante, por lo cual la opinión pública, dio por concluida su carrera política activa.
Eduardo Fernández, quien detentaba la secretaría general de Copei desde 1979, fue reelecto de manera abrumadora en 1984, y en esa reelección estaba implícito el deseo de la mayoría de la militancia copeyana, de que Fernández fuera su abanderado presidencial para 1988.
Eduardo Fernández alcanzó internamente un consenso general en torno a su posible candidatura presidencial, y desde muy temprano se promocionó, comenzando con una campaña de intriga con pintas en muros, que decían: “Huele a Tigre”. Después se dio a conocer que “El Tigre” era Eduardo Fernández, cuyos asesores quisieron darle una imagen de “líder de garra”.
Caldera guardaba silencio, muchos esperaban su pronunciamiento a favor de Fernández, pero esto nunca ocurrió; grupos calderistas, seguramente alentados por el ex presidente, empezaron a regar las posibles aspiraciones del líder copeyano, quien empezó a hacer eventos y recorridos, sin decir que era candidato, pero en esos actos, sus seguidores le gritaban: “¡Lánzate Caldera!”, y él les respondía: “No me empujen, que yo voy”.
Caldera esperaba que, al anunciar su candidatura, Fernández retiraría la suya, y esperaba que apenas se lanzara, todos se voltearían a su favor “como barajitas”, pero eso no ocurrió, ante lo cual Caldera endureció el tono contra su antiguo pupilo.
Llegó el momento del Congreso Presidencial Socialcristiano, en donde unos 8.000 delegados definirían la candidatura verde a mediados de 1987. Caldera, por primera vez en su historia política, tuvo que ser precandidato, para contarse contra Eduardo Fernández. También el ex secretario general Pedro Pablo Aguilar, presentó su precandidatura.
Eduardo Fernández arrasó con unos 5.000 votos, frente a 2.000 de Caldera y 700 de Aguilar. Fue un evento histórico en Copei, donde por primera vez, el máximo líder del partido, es derrotado internamente. Al conocerse estos resultados, Caldera anunció que pasaba “a la reserva”, y en efecto, el ex presidente no participó en la campaña electoral a favor de Fernández.
En Acción Democrática, el presidente en ejercicio, Jaime Lusinchi, se había asegurado de lograr el control del partido, dejando un tanto de lado a los afectos al ex presidente Carlos Andrés Pérez, quien ya asomaba sus aspiraciones a ser electo nuevamente como Presidente de Venezuela, y ya todos repetían el lema: “El gocho pa´l 88”.
El Buró Sindical de AD, famoso por su poderío interno, al punto de que a quien ofrecía su apoyo lograba el triunfo, estaba “cuadrado” con el lusinchismo, al punto de que el antiguo secretario sindical, Manuel Peñalver, fue apoyado para asumir la secretaría general del partido blanco, en total alianza con el presidente Lusinchi.
El lusinchismo, es decir, el gobierno y las estructuras del partido, lanzaron, confiando en el peso de la “maquinaria”, a Octavio Lepage, que venía de ser Ministro de Relaciones Interiores.
El “lusinchismo”, consciente del carisma y arrastre de Carlos Andrés Pérez, eliminó la elección directa del candidato por las bases, y se creó la figura de “colegios electorales”, como una forma de controlar la elección del candidato, con el peso de la “maquinaria”.
Sin embargo, al momento de realizarse la elección del candidato en 1987, pudo más el carisma arrollador de Pérez, que la maquinaria de la estructura partidista, por lo que CAP triunfó de manera arrolladora, en una proporción de 70 a 30 por ciento aproximadamente. En la precampaña, Lepage de ufanaba de contar con el 72% de la maquinaria adeca, pero eso no se tradujo en votos.
La imagen que Eduardo Fernández, candidato de Copei, quiso presentar al usar el apelativo de “El Tigre”, fue en busca de hacer contrapeso a la imagen de Pérez, de hombre enérgico y audaz.
Carlos Andrés Pérez, se presentó como “El Presidente”, y Eduardo Fernández como “El Presidente nuevo”.
CAP apeló a jingles renovados de su campaña del 73, con la musiquita del hombre que sí camina, pero agregó un nuevo elemento: el agitar los brazos como aspas, un gesto que acostumbraba a hacer Pérez en sus mítines; de allí sacaron un nuevo jingle: “Esas manos que ves, son las de Carlos Andrés”. Así mismo, como souvenir de campaña, CAP puso a circular un muñeco inflable con su imagen, un “porfiao”, que por más que lo tumbas, se vuelve a parar: “A éste no lo tumba nadie”, decía el slogan.
“El Tigre” cargaba un peso, que era el recuerdo del gobierno de Luis Herrera, que había quedado con baja popularidad por el célebre “Viernes negro”. Fernández, como estrategia de campaña, sacó una propaganda, que empezó a ser conocida como el “cuñazo”, atacando por igual la pasada administración de CAP y la de Luis Herrera.
Tal “cuñazo” provocó la molestia del sector herrerista de Copei, y el propio Luis Herrera le dijo públicamente a Fernández: “El que le pega a su familia, se arruina”.
Las encuestas arrojaban regularmente una importante ventaja de CAP sobre Fernández, y al parecer el “cuñazo” lo hizo bajar algo más en los sondeos. Fernández probó a pasar la noche en un rancho con una familia pobre. Las encuestas empezaron a arrojar una tendencia a la “baja credibilidad” del aspirante verde, aunque entre sus virtudes de imagen estaba su juventud.
Por los lados de la izquierda, el MIR decidió fusionarse con el MAS, que se consolidó como el partido más grande de la izquierda, el cual presentó por segunda vez, la candidatura de Teodoro Petkoff.
José Vicente Rangel, tras tres candidaturas anteriores, decidió no presentarse más, y algunos de los partidos de izquierda que lo apoyaron en su última aspiración (MEP, PCV) presentaron la candidatura del psiquiatra Edmundo Chirinos, quien también fundó su partido: Movimiento Moral (MOMO).
Otros pequeños partidos de izquierda presentaron candidatos: la Liga Socialista lanzó a su líder, David Nieves, la Nueva Alternativa (desprendimiento del MIR) lanzó al “Búfalo” (como se le conocía) Leopoldo Díaz Bruzual, quien fuera ministro de Luis Herrera y uno de los protagonistas del “Viernes negro”; y La Causa R repitió con Andrés Velásquez.
Unión Republicana Democrática (URD) postuló a la primera mujer en ser candidata presidencial en Venezuela: Ismenia Villalba, esposa del máximo líder de la organización, Jóvito Villalba. Ella utilizó un corazón como emblema de su campaña.
El partido Opina, el de la escoba, le fue bien en el 83 con Jorge Olavarría, pues sacó más de 100 mil votos para cuerpos deliberantes y por tanto, logró varios parlamentarios, pero en el 88 no logró que Olavarría fuera su candidato y se buscó otro con características similares: efusivo, polémico, aunque menos conocido: Gastón Guisandes, quien también enarboló la escoba para decir: “¡Bárrelos!”.
Olavarría quiso esta vez crear su propio partido “La Nueva República”, pero rápidamente sufrió una división, pues uno de sus miembros, el ex masista Alexis Ortiz, entabló una disputa por el nombre del partido, y el Consejo Supremo Electoral decidió poner en el tarjetón dos “Nueva República”, la de Olavarría, cuyo candidato era él mismo, y la de Ortiz, que apoyó a Eduardo Fernández.
Los partidos perezjimenistas, que aún existían, CCN y FUN, lanzaron candidaturas independientes. CCN, insistiendo en una figura militar, postuló al general Luis Hernández, a quien presentaban como “El General”. El FUN presentó la candidatura de un ex ministro del Trabajo del primer gobierno de Caldera: Alberto Martini Urdaneta.
Con publicidad a toda página en los medios impresos, había sido creado en los 80, el partido Nueva Generación Democrática, que en 1983 apoyó a Caldera, y ahora, en el 88 postuló a su joven líder: Vladimir Gessen, que se distinguía por usar liqui liqui, por lo que su partido tomó esa prenda de vestir como su logotipo.
Fue fundado un partido de carácter evangélico: Organización Renovadora Auténtica (ORA) que postuló a su fundador: Godofredo Marín, con el lema “Ora por Venezuela”. Alberto Solano presentó por tercera vez su candidatura con su partido FE.
En el 88 hubo un récord de candidaturas presidenciales: un total de 24 candidatos, por lo que el boletón electoral hubo de ser bastante grande para que cupieran todas las tarjetas, contando además con el hecho de que algunos candidatos tenían el respaldo de varios partidos, como por ejemplo Eduardo Fernández, que, entre otros, logró el apoyo del MIN, partido creado por Renny Ottolina.
Los otros candidatos que se presentaron, fueron: el comandante Luis Alfonso Godoy (PSN), Alejandro Peña Esclusa, del Partido Laboral Venezolano; el candidato “brujo” Rómulo Abreu Duarte, que hacía ensalmes públicos y fundó su partido Fuerza Espiritual Venezolana Orientadora (FEVO); Hermán Escarrá (Movimiento Nacionalista Venezolano) quien fuera el padre del actual parlamentario Hermann Escarrá; José Rojas Contreras por el derechista NOR; Napoleón Barrios (Mpdin); Rómulo Yordi Carvajal (Pueblo); Juan Pablo Bront (Movimiento Independiente Apureño) que se promocionaba como ”la hormiga”, y Arévalo Tovar Yajure (Organización Nacional Independiente).
Estas elecciones se realizaron el 4 de diciembre del 88, y hubo una muy acentuada polarización entre AD y Copei (más del 90% de los electores), mayor que en 1973, 78 y 83. Tal y como pronosticaron persistentemente las encuestas, Carlos Andrés Pérez obtuvo un amplio triunfo y se convirtió en el primer ex presidente en lograr la reelección, en el período democrático iniciado en 1958. Por su parte, Copei mejoró su votación del 83 y logró su mayor número de votos de su historia en términos absolutos (aunque no porcentualmente, pues fue en 1978 cuando logró el mejor porcentaje de votos).
Nuevamente Teodoro Petkoff del MAS, ocupó un lejano tercer lugar, pero desmejorando su votación con respecto al 83, a pesar de haber “pegado” su cuña en donde una mujer de barrio decía: “Hamos vivío marrr…”, frase que repitió mucha gente en son de broma.
Sin embargo, el MAS logró “quebrar” un tanto la polarización en la votación al Parlamento, en la “tarjeta pequeña” logró más de 700.000 votos, y superó el 10% de la votación. También destacó las votación parlamentaria de Nueva Generación, La Causa R, MEP, URD, ORA, y la del movimiento Fórmula 1, que sólo participó con tarjeta pequeña, y que llevó al Congreso a la hija de Renny: Rhona Ottolina, que se había separado del MIN.
El cuarto lugar en la elección presidencial, esta ocasión, lo logró una “cara nueva”, el candidato evangélico Godofredo Marín (ORA). Y en el quinto puesto, la primera mujer candidata: Ismenia Villalba (URD). Por coincidencia, Jóvito, también había llegado de quinto, en su última candidatura, la del 73.
Estos fueron los resultados electorales de los 24 candidatos presidenciales:
Carlos Andrés Pérez (AD-Partido Nacionalista): 3.868.843 votos (52,89%); Eduardo Fernández (Copei-MIN-ICC-FNP-LNR Ortiz): 2.955.061 votos (40,40%); Teodoro Petkoff (MAS-MIR): 198.361 votos (2,71%); Godofredo Marín (ORA): 63.795 votos (0,87%); Ismenia Villalba (URD-IRE): 61.732 votos (0,84%); Edmundo Chirinos (MEP-PCV-MOMO-Renovación): 58.733 votos (0,80%); Vladimir Gessen (NGD): 28.329 votos (0,39%); Andrés Velásquez (LCR): 26.870 votos (0,37%); Gastón Guisandes (Opina): 10.759 votos (0,15%); Jorge Olavarría (LNR): 10.209 votos (0,14%); David Nieves (LS): 10.073 votos (0,14%).
Y sigue la lista:
Alberto Martini Urdaneta (FUN): 5.802 votos (0,08%); Luis Alfonso Godoy (PSN): 2.642 votos (0,04%); Luis Hernández (CCN): 2.553 votos (0,03%); Leopoldo Díaz Bruzual (Nueva Alternativa): 2.484 votos (0,03%); Alejandro Peña Esclusa (PLV): 2.235 votos (0,03%); Rómulo Abreu Duarte (FEVO): 1.507 votos (0,02%); Hermán Escarrá (MNV): 1.452 votos (0,02); José Rojas Contreras (NOR-AMI): 1.251 votos (0,02%); Alberto Solano (FE): 796 votos (0,01%); Napoleón Barrios (Mpdin): 598 votos (0,01%); Arévalo Tovar Yajure (ONI): 408 votos (0,01%); Rómulo Yordi (Pueblo): 377 votos (0,01%); Juan Pablo Bront (MIA); 316 votos (0,00%).
