Por: Pedro González Silva

Elecciones 1978: El campeón del retorno

Al día siguiente de las elecciones presidenciales de 1973, y ante la derrota que sufriera Copei en esos comicios, por lo que tendría que entregar el gobierno a Acción Democrática, Luis Herrera Campíns declaró a los medios: “Yo seré el campeón del retorno”.

La premonitoria frase venía de parte de quien, como precandidato presidencial, disputara sin éxito, en el 72, la candidatura presidencial de Copei a Lorenzo Fernández, quien luego sería derrotado por Carlos Andrés Pérez, de AD.

Herrera desempolvaba así sus viejas aspiraciones presidenciales, e inició desde el mismo diciembre del 73, lo que él llamó su “peregrinaje” por Venezuela, y lo hizo con tanto énfasis que la gente lo empezó a conocer como “el peregrino”.

Desde ese momento ocurrió en Copei un importante fenómeno en torno al liderazgo de Herrera Campíns, se formó tal consenso que todos empezaron a dar por descontado que el dirigente llanero era el virtual candidato presidencial copeyano; así lo reflejaban los medios de comunicación.

En el 75, Copei realiza elecciones internas para renovar sus directivas en todos los niveles, y en la convención nacional del partido es reelecto Pedro Pablo Aguilar con amplia mayoría, y con apoyo de Herrera. En su discurso de celebración del triunfo, Aguilar le dio la palabra a Luis Herrera, presentándolo como “la esperanza del partido”.

A mediados de 1977, Copei convoca la elección de su candidato presidencial; aunque hay consenso en torno a Herrera, el dirigente falconiano Arístides Beaujón (quien también fue precandidato en el 72) presenta su opción para la candidatura copeyana.

El partido verde trae una innovación: en lugar de elegir el candidato en una Convención, con puros delegados copeyanos, crea la figura del Congreso Presidencial Socialcristiano, que abre las puertas a la participación de delegados independientes, representantes de organizaciones sociales; de un anterior universo de 1000 delegados, se pasa a un universo de unos 5000 participantes.

Al instalarse el Congreso Socialcristiano, y con un ambiente altamente favorable para Luis Herrera, Arístides Beaujón toma la palabra para anunciar que declina en sus aspiraciones, para que el Congreso aclame a Luis Herrera Campíns, y en efecto, “el peregrino” fue aclamado como candidato presidencial de Copei.

Por su parte, el partido gobernante, Acción Democrática, también establece una innovación, de mucho impacto, para elegir su candidato, y anuncia que el mismo será escogido por votación popular, directa y secreta de toda su militancia, es decir, un proceso masivo, aunque restringido a los militantes del partido, que por aquella época pasaban del millón de personas.

Se postulan como precandidatos Luis Piñerúa Ordaz, considerado como líder del ala crítica al gobierno de Carlos Andrés Pérez, y con apoyo del fundador del partido, Rómulo Betancourt; y Jaime Lusinchi, considerado como el representante del “carlosandrecismo” en esta contienda.

Ambos precandidatos realizan una campaña masiva para ganarse las simpatías de la militancia. A mediados del 77 se realizan los comicios adecos y es electo con unos 400 mil votos, Luis Piñerúa, quien destacó con su lema anticorrupción: “¡Correcto!”, el cual usaría durante toda la campaña, frente a unos 200 mil votos de Lusinchi, que tuvo su buen impacto con el slogan: “Poder de base”.

La izquierda venezolana comenzó a destacarse por sus conflictos internos y su desunión, y 1978 fue el año en que este sector ideológico se presentó más dividido, presentando cuatro candidaturas: el MAS postuló de nuevo a José Vicente Rangel; el MEP lanzó a su máximo líder Luis Beltrán Prieto; el MIR presentó a Américo Martín, y el PCV a Héctor Mujica.

En 1977 surgió un fenómeno político, que comenzó como una especie de experimento comunicacional que llegó a colocarse con 13% de apoyo en las encuestas: la posible candidatura del muy popular animador de TV y radio, Renny Ottolina, quien últimamente había destacado con campañas institucionales donde exhortaba al público a ser “un buen ciudadano”.

La opción cobró fuerza y Ottolina fundó el partido Movimiento de Integridad Nacional (MIN), y empezó a recorrer el país. Hizo una campaña a través de su programa radial “Venezuela despierta”, con gran impacto y mucho apoyo según las encuestas.

Sin embargo, un suceso inesperado ocurre en marzo del 78, cuando la avioneta donde Renny iba para dirigirse a un acto en Nueva Esparta, se estrella con cuatro miembros de su equipo de campaña, sin que ninguno sobreviviera. El MIN queda sin candidato, y sólo participaría con tarjeta pequeña para cuerpos deliberantes.

Surge después de la muerte del animador, otra candidatura, que muchos analistas consideraron como una forma de buscar llenar el espacio vacío que dejó Renny Ottolina con el electorado independiente. Se trata de la candidatura de Diego Arria.

Arria formó parte como independiente, del equipo de campaña de CAP en 1973, y constituyó una organización para apoyarlo, denominada “Causa Común”. Al ganar Pérez, lo nombra gobernador de Caracas, y con su gestión, logra gran popularidad, reforzada por su imagen tipo “galán”.

Luego de la muerte de Ottolina, Arria desempolva “Causa Común” y la convierte en partido, y se lanza presentándose como la opción independiente. Justamente, uno de los slogans de Renny, era “los independientes estamos claros”.

Hacia el 75, URD, partido bastante disminuido electoralmente, tuvo una crisis interna, por la “insurrección” de un joven líder, conocido como “el Senador rebelde”: Leonardo Montiel Ortega, exigiendo a la cúpula tradicional manejada por Jóvito Villalba, Tenorio Sifontes, y otros, elecciones internas, bajo el lema: “URD se institucionaliza o se muere”.

Luego de varios meses de disputa interna, Montiel Ortega es expulsado de URD, y con algunos militantes del partido amarillo que lo siguieron, fundó el Movimiento de Renovación Nacional (Morena), y con este partido presentó su candidatura presidencial en 1978.

El perezjimenismo, que representó un fenómeno electoral en el 68, con el partido CCN, y que en el 73 apareció dividido con varios partidos que se consideraban afectos a Pérez Jiménez, tuvo en ese año un gran declive, y algunos de esos partidos desaparecieron, quedando la CCN y el FUN.

En 1978, se presentan dos candidaturas perezjimenistas, que se habían postulado en el 73 y luego renunciado, pero que esta vez llegarían hasta el final: Pablo Salas Castillo, por la Cruzada Cívica Nacionalista (CCN), y Alejandro Gómez Silva, por el Frente Unido Nacionalista (FUN).

En total se presentaron 10 candidatos para 1978. El candidato de Copei, Luis Herrera Campíns, desarrolló una campaña que insertó a la tolda verde con más fuerza, en los sectores populares, con propagandas electorales realizadas desde los barrios, y con lemas como “¿Dónde están los reales?”, “Luis Herrera arregla esto”, “El país tiene la riqueza, Luis Herrera tiene la voluntad”, además de replicarle al candidato adeco con su propio lema: “Esto no es correcto”.

Piñerúa era un candidato poco carismático y con imagen de malhumorado, al que se le criticaba su supuesta poca preparación académica, pues como su equipo mismo decía en una de sus propagandas: “Se graduó en la universidad de la vida”.

Sin embargo, la campaña de Piñerúa fue muy buena, desde el punto de vista del marketing electoral: jingles pegajosos, un lema central fácil de recordar y ajustado a la imagen del candidato (¡Correcto!), y un instrumento que pegó muchísimo: el célebre “pito” de Piñerúa, que contaba con cuatro silbatos en un solo instrumento, y soplando, la gente podía entonar el jingle que lo identificaba: “Pi-ñe-rú-aaaa”.

Durante toda la campaña, las encuestas arrojaban un “empate técnico”; en ocasiones Piñerúa punteaba, y en otras Luis Herrera. Se mantenía con fuerza el fenómeno de la polarización.

Luis Herrera lanzó una ingeniosa campaña que le ayudó a obtener importante apoyo del electorado opositor, llamando a la “economía del voto”. En un mensaje, la campaña copeyana decía: “Tu candidato es muy bueno, pero no va a ganar; con la tarjeta pequeña vota por tu candidato, pero dale la grande a Luis Herrera, para derrotar al gobierno adeco”. Así, el llamado al “voto cruzado”, hizo la diferencia.

Por otra parte, Herrera recibió el apoyo de URD, y aunque el partido estaba disminuido, cualitativamente el apoyo de Jóvito Villalba lo ayudó mucho, sobre todo en oriente, la zona más débil de Copei y donde Jóvito tenía más alcance. Fue, además, un lujo para Herrera, tener a dos líderes históricos haciéndole campaña: Caldera y Villalba.

Diego Arria tuvo una campaña muy activa con propagandas de TV y jingles pegajosos, muy al estilo norteamericano, con el lema central “Para Diego, primero es la gente”, y luego con “Dale tu mano a Diego”.

El slogan de José Vicente era “solución de verdad”, el de Prieto: “Maestro, honesto y auténtico”, el de Américo Martín: “Manos limpias al poder”, y el de Héctor Mujica (quien se ufanó de estrechar manos a 50 mil personas, según su cuenta): “Héctor: ¡Claro!”.

Montiel Ortega tenía el lema: “Leonardo sí sabe”, el candidato de CCN el slogan: “Salas Castillo es diferente”, mientras Gómez Silva insistía en la posibilidad de ceder su puesto a Pérez Jiménez, si llegaba a ganar.

Las elecciones se realizaron el 3 de diciembre de 1978, y de nuevo hubo una gran polarización. Aunque los resultados fueron reñidos, el triunfo de Luis Herrera Campíns fue contundente, con una ventaja de unos 180 mil votos, y más de 3 puntos porcentuales..

Los resultados fueron: Luis Herrera Campíns (Copei-URD-FDP-Opina): 2.487.318 votos (46,64%); Luis Piñerúa Ordaz (AD): 2.309.577 votos (43,31%); José Vicente Rangel (MAS-Vanguardia): 276.083 votos (5,18%); Diego Arria (Causa Común-Movimiento del Trabajo): 90.060 votos (1,69%); Luis Beltrán Prieto (MEP): 59.747 votos (1,12%); Américo Martín (MIR): 52.286 votos (0,98%); Héctor Mujica (PCV): 29.305 votos (0,55%); Leonardo Montiel Ortega (Morena): 13.918 votos (0,26%); Alejandro Gómez Silva (FUN): 8.337 votos (0,16%), y Pablo Salas Castillo (CCN): 6.081 votos (0,11%).

En estos comicios, el partido fundado por Renny Ottolina, el MIN, que no presentó candidato presidencial tras la muerte de su fundador, obtuvo 83.700 votos (1,6%), lo que le permitió lograr un diputado al Congreso: la hija de Renny, Rhona Ottolina.

starpetrvs@gmail.com

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