Por: Pedro González Silva
Elecciones 1973: Llega la polarización
Las elecciones presidenciales de 1973, mostraron el grado de consolidación democrática del país, y la modernización y profesionalización de las campañas electorales; incluso podría decirse que el país entró con entusiasmo, en una “fiebre electoral”, y es que la campaña del 73 duró (más allá de los plazos legales), dos años.
El partido de Gobierno, Copei, dio el mayor impulso a esta fiebre electoral, pues esta organización política vivía una situación inédita: anteriormente su candidatura estaba resuelta, pues el candidato siempre era su máximo líder, Rafael Caldera.
Pero ahora, Caldera era Presidente de la República, y en aquella época no había reelección inmediata. Por tanto, otros líderes del partido manifestaron desde muy temprano sus aspiraciones a la candidatura presidencial del 73.
En 1972, desde sus inicios, el país entró en una campaña electoral con cuñas de TV, jingles, afiches y slogans, pues cuatro precandidatos presidenciales copeyanos empezaron a recorrer el país, e incluso a realizar actos masivos. Los aspirantes eran: Lorenzo Fernández (quien renunció como Ministro de Relaciones Interiores, para asumir la precandidatura), Luis Herrera Campíns, Arístides Beaujón y Edecio La Riva.
Aunque la elección era interna, y apenas unos 1000 delegados seleccionarían el candidato en una Convención Nacional, la precampaña se hizo masiva, y de alguna forma la opinión pública podría influir en el resultado, con las demostraciones de apoyo a cada precandidato.
Copei eligió tempranamente su abanderado, en marzo de 1972, en una Convención Nacional Extraordinaria que resultó bastante reñida, y por tanto se tuvo que ir a una segunda vuelta, ya que los estatutos copeyanos establecían que el ganador debía tener más del 50% de los votos.
A decir de muchos, Luis Herrera era el favorito, y con su lema “está durísimo” había pegado mucho; sin embargo, en la primera vuelta, el ganador fue Lorenzo Fernández (para muchos el favorito de Caldera), seguido de Luis Herrera. Beaujón y La Riva llegaron de tercero y cuarto, respectivamente.
En la segunda vuelta, el triunfador fue Lorenzo Fernández, quien se convirtió así en el candidato presidencial de Copei.
En junio, Acción Democrática, quien había superado el tema de sus divisiones internas, escogería su abanderado. Sonaba Rómulo Betancourt para aspirar a la reelección (un ex presidente podía en aquel entonces, aspirar de nuevo, al transcurrir diez años, es decir, dos períodos constitucionales, después de entregar la presidencia).
Betancourt anunció que no aspiraría a la reelección, y entonces se fijó la atención en la posible candidatura del excandidato Gonzalo Barrios, pero éste también declinó.
Esto dejó el camino abierto para que el ex ministro de Relaciones Interiores Carlos Andrés Pérez, anunciara su precandidatura. En la Convención Nacional adeca compitió contra Reinaldo Leandro Mora, pero Pérez obtuvo un amplio triunfo.
Asimismo, tres partidos acordaron una alianza: el MEP, URD y el PCV; este último, con la política de pacificación de Caldera, se reintegró al camino electoral y abandonó la guerrilla.
Estos partidos constituyeron una coalición denominada la Nueva Fuerza, y acordaron efectuar una convención conjunta para elegir su abanderado, entre dos precandidatos: Jesús Paz Galarraga, del MEP, y Jóvito Villalba de URD. Se hizo la convención y las ganó Paz. Jóvito aceptó el resultado y se puso a la orden. Luego se fue de viaje, y al regresar, anunció su candidatura por URD, y la Nueva Fuerza quedó reducida al MEP y PCV.
El Partido Comunista venía de sufrir una división de carácter ideológico en el 71, que dio origen al Movimiento al Socialismo (MAS), que propugnaba un “socialismo a la venezolana”, y presentó la candidatura presidencial del independiente José Vicente Rangel.
La candidatura de Rangel también fue apoyada por el MIR, organización que también abandonó la guerrilla y se reintegró a la lucha democrática.
El banquero Pedro Tinoco había fundado un movimiento pro empresarial, que se conformó como grupo de electores: el Movimiento Desarrollista, y con grandes vallas anunciaba que “el desarrollismo es la revolución de este siglo”. Con este movimiento, presentó su candidatura.
Miguel Ángel Burelli insistió en su candidatura independiente, esta vez solamente con apoyo de un pequeño partido: Opina.
Germán Borregales se lanzó por tercera vez con el MAN, y el FND, ya sin apoyo de Uslar Pietri, lanzó la candidatura de Pedro Segnini La Cruz.
El PSD presentó la candidatura de un militar retirado, que además, fue Ministro de Defensa de Caldera: Martín García Villasmil, y el MDI postuló a Raimundo Verde Rojas. Un nuevo partido, Fuerza Emancipadora (FE) postuló al joven abogado Alberto Solano.
El perezjimenismo, que en el 68 resultó un fenómeno electoral con la CCN, en el 73 fue el “boom” por la diversidad de organizaciones que salieron de todas partes, manifestando ser perezjimenistas, y apoyando diversas opciones.
Primero se intentó postular al propio Pérez Jiménez, pero fue inhabilitado nuevamente, luego se intentó convencer a su esposa, Doña Flor de Pérez Jiménez, pero no prosperó.
Finalmente, el partido original perezjimenista, la Cruzada Cívica Nacionalista, postuló un candidato no muy conocido: Pablo Salas Castillo, y una nueva organización pro Pérez Jiménez, el Frente Unido Nacionalista (FUN) lanzó a Alejandro Gómez Silva.
Aparecieron otros partidos perezjimenistas: el Partido Nacional Integracionista (PNI) que se convirtió en la principal base de apoyo de Pedro Tinoco; el MPJ, que postuló a Lorenzo Fernández, y otros como Arpa y Alcina, que sólo presentaron candidatos a los cuerpos deliberantes. Asimismo, el candidato Verde Rojas dijo contar también con el apoyo de Pérez Jiménez.
En total, se presentaron 14 candidatos presidenciales, todo un record en aquel momento, aunque luego, dos renunciaron: los “perezjimenistas” Salas Castillo (CCN) y Gómez Silva (FUN).
La campaña electoral de 1973 (más bien 72-73), fue todo un espectáculo, con jingles, cuñas de TV, grandiosos mítines, festivales en plazas públicas, lemas llamativos, afiches hechos de hojalata, símbolos gigantes colocados en lugares estratégicos y asesores internacionales.
Lorenzo Fernández era “un presidente amigo” y “el hombre que está uniendo al país”. Carlos Andrés ofrecía “democracia con energía” y su jingle más pegajoso era “ese hombre sí camina”. El lema de Jóvito decía “levántate pueblo”, y en el MEP llamaban a su candidato “el indio Paz”, mientras el MAS lanzaba un contundente slogan: “Sí podemos”.
Las elecciones estaban pautadas para el 9 de diciembre del 73. Por primera vez se usó el tarjetón electoral: una cartulina negra de gran tamaño con las estampas de las tarjetas electorales de cada partido, la grande para presidente y la pequeña para cuerpos deliberantes. La gente debía votar marcando una tarjeta grande y una pequeña de su preferencia, con un sello con las siglas “CSE” es decir, Consejo Supremo Electoral.
El conteo de votos era manual, y ese mismo día, en la noche, ya se sabía quién era el ganador, en este caso Carlos Andrés Pérez, con una arrolladora recuperación electoral de Acción Democrática.
Pero la gran sorpresa electoral fue la enorme polarización que se produjo entre AD y Copei, partidos que prácticamente se “chuparon” los votos de los demás partidos y candidatos, que quedaron reducidos de forma dramática en su caudal electoral; candidatos que llegaban a 800.000 votos, 500.000 o 400.000, a duras penas alcanzaron esta vez, 200.000 o menos votos.
Veamos los resultados: el ganador, Carlos Andrés Pérez (AD), apoyado también por el PRN (antigua AD-oposición y antiguo PRIN), obtuvo 2.130.743 votos (48,70%), Lorenzo Fernández (Copei) con apoyo del FDP, MPJ e IP, obtuvo 1.605.628 votos (36,70%). Entre estos dos abanderados estuvo el 85% de la votación.
Aquí es importante señalar dos hechos: la impactante recuperación electoral de AD (prácticamente recuperó su votación a los niveles de 1958, antes de las divisiones), y el crecimiento electoral de Copei, que, aun perdiendo, sacó la mayor votación de su historia; paradójicamente perdió con más votos (36%) que con los que ganó en el 68 (29%).
El tercer lugar lo ocupó, a una distancia abismal del segundo, Jesús Paz Galarraga (MEP-PCV), con 221.827 votos (5,07%), y el cuarto, José Vicente Rangel (MAS-MIR): 186.255 votos (4,26%).
Jóvito Villalba vio reducido su caudal electoral y el de URD a 134.478 (3,07%). Burelli (apoyado por Opina), en esta ocasión apenas alcanzó 33.977 votos (0,78%). Tinoco (PNI-MD), a pesar de invertir cuantiosos recursos en su campaña, sólo logró 29.399 votos (0,67%).
El general García Villasmil (PSD) obtuvo 11.965 votos (0,27%); Germán Borregales (MAN) bajó su votación y esta vez no fue electo diputado, pero por lo menos no quedó de último. Logró 9.331 votos (0,21%).
Pedro Segnini La Cruz, candidato del FND, apenas logró 6.176 votos (0,14%); Raimundo Verde Rojas (MDI): 3.754 votos (0,09%) y de último Alberto Solano (FE) con tan solo 1.736 votos (0,04%).
Como dato curioso, Solano acudió al Consejo Supremo Electoral (CSE) a introducir un reclamo, señalando que el ganador había sido él, y no Carlos Andrés Pérez. Tal noticia fue tomada a guasa por los noticieros de la época.
