Por: Pedro González Silva

Donald Trump

¿Por qué otros presidentes de Estados Unidos que han perdido la reelección, no han vuelto a aspirar cuatro años después? Los recientes ejemplos de mandatarios que se “empantuflaron” luego de perder la segunda elección, son el demócrata Jimmy Carter, y el republicano George Bush, padre.

También el republicano Gerald Ford (quien había quedado presidente al ser destituido Richard Nixon), perdió la reelección, justamente a manos de Carter, y luego “colgó los guantes”.

En cambio, Donald Trump, cuya derrota en 2020 fue bastante cuestionable, además de sufrir ataques por todos los flancos del aparato “oscuro” del poder, y darse el insólito caso de que, aun siendo presidente en ejercicio, las redes sociales y medios, lo vetaran, se mantuvo vigente como líder.

Muchos podrán decir que su candidatura de 2024 es una respuesta, una revancha, un “sacarse el clavo”, de lo ocurrido en 2020, y claro que hay algo de eso, pero es mucho más que eso.

Otros mandatarios en EEUU no tuvieron proyectos más allá de lo cotidiano, y dentro de las rígidas estructuras del Estado. Trump, en cambio, tiene un proyecto de largo alcance, que puede dar un viraje o un sacudón, a las anquilosadas estructuras de la burocracia norteamericana.

Donald Trump enarbola un sano nacionalismo; no un nacionalismo fanático que busca imponer a una nación a la fuerza sobre otras; un nacionalismo que debería cultivarse en cada país, donde se le dé prioridad a los asuntos internos: economía, seguridad, bienestar social, de sus habitantes.

Resulta paradójico que se critique a Trump por este nacionalismo, cuando a EEUU se le ha criticado muchas veces por ser el “policía del mundo” e inmiscuirse en los asuntos de otros países; ahora que hay un mandatario dispuesto a ocuparse de EEUU (y es que en cada país para eso se elije un presidente, no para que gobierne a otros países), entonces viene la Unión Europea y se queja, pues esta comunidad de naciones está acostumbrada a “chulearse” a Estados Unidos.

En cada lugar donde estalla un conflicto, al primero al que acuden es a EEUU. Justamente, en el primer mandato de Trump, no se iniciaron guerras. Trump prefiere el diálogo, y tiene el don de comunicarse y propiciar entendimientos, incluso con aquellos líderes con ideologías radicalmente distintas y opuestas a las que él profesa.

Entonces, un hombre con un proyecto definido, MAGA, siglas que en español hablan de“América grande otra vez”, un hombre que supo mantener su liderazgo y por lo tanto logró mantener el control del Partido Republicano, venció todos los obstáculos, derrotas, juicios, conjuras, para volver a ser candidato presidencial, hasta que logró obtener un espectacular triunfo que consolida su proyecto.

Ese proyecto va más allá de lo que normalmente haría un gobierno; el proyecto busca desmantelar la burocracia, darle agilidad al Estado, y además, rescatar los valores sobre los que fue fundado Estados Unidos.

Este proyecto contrasta fuertemente contra las caducas y corrompidas estructuras del Partido Demócrata, que hoy por hoy representa la sociedad corrompida que sostiene el Estado Oscuro.

Este partido no es el de los fundadores. Este partido representa actualmente los intereses de una Agenda que busca enterrar los valores de la Cultura Occidental. Son promotores de la división de la sociedad en clases, sexo, color de la piel raza y nacionalidad. Este partido lucha por imponer el aborto como un derecho (como cambiarse de maquillaje). Lo llaman en lenguaje “inclusivo” interrupción del embarazo, para que el asesinato suene más bonito.

Este partido impulsa una educación deformadora del individuo, motivando a cambios de sexo, homosexualidad descontrolada y una lucha entre el hombre y la mujer, y en ese conflicto no se complementen como es lo natural. Ese partido impulsa programas para eliminar la familia como principal base socializadora de los hijos. Esas fueron las banderasde campaña de Kamala Harris. 

Donald Trump entendió el camino infernal de la Agenda demócrata. Atentaron contra su vida; recibió todo tipo de insultos, fue sometido a demandas.

Y aunque el gobierno de Trump dará énfasis a lo interno, sus políticas tendrán impacto mundial, que será un impacto anti globalizador, donde cada nación tendrá que trabajar para destacar su individualidad.

starpetrvs@gmail.com

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