VIOLENCIA CONTRA LA MUJER

Por: Eneida Valerio Rodríguez

En honor y recuerdo al asesinato en 1960 de las Hermanas Mirabal en República Dominicana a manos del dictador Rafael Leónidas Trujillo, cada 25 de Noviembre se recuerda como, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Fueron estas dominicanas férreas opositoras a los desmanes del gobierno de ‘Chapita’ como lo apodaban y después de varios encarcelamientos, las asesinaron a palos una noche cualquiera de aquel año y las lanzaron por una barranco.

La ONU hace 25 años instituyó tal día en homenaje a aquellas mujeres, llamadas también mariposas. Este año, un balance de la realidad femenina a nivel mundial, muestran cifras alarmantes que desnudan la fragilidad del género que llegan a la castración genital y a la venta de niñas para matrimonios. Se expone soterradamente la precariedad de la situación, de manera que la violencia desbocada contra la mujer aterra cuando las cifras por maltrato de acuerdo las difundidas por esta organización, corresponden a 1 muerte cada diez minutos.

Los países de mayor exposición a estas muertes por violencia de género se encuentra en Asia como Líbano, Gaza, Afganistán, aunque también Ucrania en Europa sometida a un intenso bombardeo por Rusia, ha visto recrudecer por esta situación de guerra que supera mil días, las cifras de muertes. América Latina, despunta con Haití un país en un estado incontrolable de violencia, bajo el control criminal de distintas bandas.

El caso Venezuela, es particularmente alarmante como buena parte de su situación social en el cual incide el arraigado machismo para dejar pasar el dominio patriarcal que nos define y que significa una violación permanente de los derechos humanos de la mujer con todo y que desde el pasado siglo ha logrado escalar posiciones importantes centradas fundamentalmente en el esfuerzo formativo y de educación.

El país, a finales de la década de los años 90 contó con Inamujer y a principios del presente siglo, con la Ley del Derecho de las Mujeres libre de Violencia. Tanto la creación del Instituto de la Mujer como el instrumento legal, han resultado letra muerta, si tomamos en cuenta el creciente número de muerte por violencia de género que ocupa además una de las estadísticas más altas de América Latina.

Las causas de esta violencia son multifactoriales afincada en condiciones de abuso sexual, sociales y buena parte: familiares de tradición machista que se niega a dar paso a una sociedad más justa que no degrade a la mujer dejándole una herencia de trastornos sicológicos con marcadas neurosis y traumas, muchos imborrables y difíciles de superar. Asimismo, significa esta situación de violencia femenina, un elevado costo económico porque además de las fracturas físicas, están las sicológicas que ameritan atención especializada para reducir las consecuencias que implica una baja aportación al trabajo así como al entorno.

El pasado año los feticidios registraron 253 muertes violentas consumadas y 134 intentos frustrados. De esta cifra, los estados con cifras más altas son; Zulia, Miranda y Región Capital y en cuanto a los frustrados; Zulia y Bolívar, ambos estados fronterizos .

El Observatorio Venezolano de Violencia Femenina, señala que 96 niños quedaron huérfanos y 3 presenciaron la muerte de la madre y el posterior suicidio del padre. Esto, es doloroso, por decir lo menos. Para algunos estudiosos del problema, se deben crear mecanismos que ayuden al empoderamiento de la mujer dándoles herramientas adecuadas para reivindicarla en su seguridad social, que tiene en buena medida en este componente un marcado carácter rural donde la falta de educación ha facilitado además, el embarazo entre adolescentes.

Este complejo problema que afecta al país, debe ser tratado con los contenidos legales y de instancias administrativas,para que se conduzca al país con el enfoque adecuado de búsqueda de soluciones sin política clientelar sino públicas, posibles de abordar esta gravedad que cuesta tiempo y recurso atender.

@eneidavalerio

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