LA CRISIS ELÈCTRICA ESTABA ANUNCIADA

Por: Eneida Valerio Rodríguez

La falta de electricidad ya desde hace dos semanas en Nueva Esparta y sin información de los responsables, sobre la situación amerita una reflexión profunda sobre la crisis de los servicios públicos en dos aspectos.En primer lugar, las consecuencias del colapso suficientemente advertidas desde hace muchos años y que al presenciar el mismo, no sorprende, pero sí llama la atención el tratamiento al problema con muy baja información que tiene por otra parte, serios desatinos para el suscritor del servicio.

Por otra parte, la caída del servicio, obliga profundos análisis sobre la importancia del mismo, en una visión amplia de su determinación tributaria para lograr resultados positivos tanto económicos, sociales y culturales. Esta crisis que sacude fieramente a Nueva Esparta, es todavía de resultados impredecibles y se agrava ante la desinformación de los entes responsables de encarar la realidad frente a la población, que muestra no solo molestias por la falta de luz, sino quen también observamos una clara percepción de emociones incontroladas que crecen soterradamente, tornándose riesgosa.

Se evidencia de igual manera, la vulnerabilidad de este servicio público como el culmen de su desamparo por falta de políticas públicas que garanticen su eficiencia. Ahora, estamos en consecuencia, azotados inmisericordemente, porque las altas temperaturas que definen el presente año, suman incertidumbre.

La causa de los apagones deriva de una explosión en el complejo gasífero Murcas que alimenta a las dos plantas termoeléctricas del estado, las cuales suministran 70% de la demanda. El 30% restante proviene del cable submarino y algunas voces conocedoras del tema, señalan que los daños causados no son de inmediata reparaciones. Los apagones, comenzaron con 8 horas de suministro por 8 de suspensión, pero se ha revertido este programa rápidamente, colocándose en 12 de suspensión por solo 3 de suministro. Una situación que evidencia que las alertas hechas por expertos al sistema nacional, no eran utopías deseosas de causar daños políticos, sino certezas en cuanto la precariedad del servicio, que compite con la del agua.

La vulnerabilidad del estado Nueva Esparta, por su condición insular, incrementa las pérdidas dado que las actividades fundamentales de su economía se basan fundamentalmente en la pesca y turismo. Y, ambas están comprometidas por razones bien conocidas, pero que han sumado mayores pérdidas tomando en cuenta, que el combustible para las embarcaciones pesqueras es el diesel y presenta ahora mismo, un serio desabastecimiento. Igual sucede con el gas

Asimismo, los establecimientos; comerciales, asistenciales, educativos etc. al carecer de este combustible para funcionar con sus plantas y prestar el respectivo servicio, aunque sea con mínimas condiciones al demandante, luce a la vista muy difícil. Es fácil ­–entonces entender- que la situación se torna compleja..

Desde hace varios meses se reciben semanalmente vuelos directos desde Europa, en un turismo social pero siempre representan el disfrute de playas y de la bonhomía del neoespartano quienes los atienden con significativo afecto. En plena crisis eléctrica, más de 300 ciudadanos de origen polaco arribaron a esta isla, de francas playas y soleadas tardes crepusculares. Pero han mostrado la preocupación por las condiciones reinantes en Margarita deriva de la crisis eléctrica que la sacude.

@eneidavalerio

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