Por: Pedro González Silva

El Fascismo

A propósito del proyecto de Ley Contra el Fascismo propuesto en la Asamblea Nacional, haremos algunas consideraciones sobre esta corriente ideológica. No es nuestra intención señalar si algún factor político de los que hacen vida en Venezuela, es o no es fascista, sino más bien dar a conocer sus características, para que cada quien se haga su juicio.

En primer lugar, hoy día, tanto el fascismo como su par, el nazismo, son ideologías proscritas; nadie, en ningún lugar del mundo, y eso incluye a Venezuela, se presenta a sí mismo como fascista.

De manera que, si existen organizaciones fascistas, o son clandestinas, o se inscriben formalmente sin mencionar su ideología. No basta que un partido se defina como de derecha para ser fascista, aunque a decir verdad, en Venezuela a casi ningún partido le gusta autodenominarse de “derecha”.

Ahora bien, la principal razón por la que el fascismo es considerada una ideología de extrema derecha, es porque esta doctrina señala que “el marxismo es la solución bestial, antinacional y antihumana que representa el clasismo proletario para resolver los evidentes problemas e injusticias, propias del régimen capitalista”.

Es decir, que la primera incompatibilidad de tipo irresoluble del fascismo se manifiesta frente a los marxistas. Tan irresoluble, que sólo la violencia más implacable es una solución para acabar con el comunismo, según la visión fascista.

Otras características que se le adjudican al fascismo, son:
1) La Patria es la categoría histórica y social más firme. Y el culto a la Patria, el impulso creador más vigoroso.
2) El Estado liberal-parlamentario no es ya el Estado nacional. Las instituciones demo burguesas viven al margen del interés de la Patria y del interés del pueblo. No representan ni interpretan ese interés.
3) La oposición a la democracia burguesa y parlamentaria es la oposición a los poderes feudalistas de la sociedad.

De acuerdo a estas características, pareciera que tanto el fascismo como el marxismo utilizan un lenguaje común, al referirse a la democracia burguesa y al capitalismo; sin embargo, son corrientes antagónicas.

El asunto de la Ley Antifascista presentada en la AN, es que no va contra organizaciones declaradas formalmente como fascistas, puesto que, como dijimos, nadie hoy día se presenta como fascista. Es una Ley que va contra aquellos que, según el cuerpo legal, tengan comportamientos que puedan considerarse como fascistas, lo cual hace que esta posible ley, tenga un alto componente subjetivo.

Por otra parte, las distintas definiciones de fascismo y las características específicas de los regímenes fascistas, han sido, y son, objeto de gran controversia, en la que se ha discutido, y se discute, la naturaleza exacta del fascismo y sus rasgos básicos.

La mayoría de académicos coincide en que un régimen fascista es, por encima de todo, una forma de gobierno autoritaria, aunque no todos los regímenes autoritarios sean fascistas. El autoritarismo es, en el fascismo, tan solo una de sus características, de forma que la mayoría de académicos afirman que son necesarios más rasgos identificativos para poder definir un régimen autoritario como fascista.

Entendido en sentido restringido el fascismo es una ideología y un movimiento político que surgió en Italia en 1919, y que alcanzó el poder en ese país en 1922 y lo mantuvo hasta 1943 bajo el mando de Benito Mussolini.

¿Qué condiciones mínimas debe tener un movimiento político para ser considerado fascista? Debe ser: de carácter totalitario, autoritario, antiliberal, antimarxista y antidemocrático.

El “fascismo original”, el de Mussolini, considera al “Estado totalmente incluyente; fuera del mismo no puede existir ningún valor humano o espiritual, mucho menos tener valor”. Comprendido esto, el fascismo es totalitario, y el estado fascista interpreta, desarrolla y potencia toda la vida de un pueblo.

Aunque el fascismo y el nazismo tienen bastantes similitudes, también tienen sus diferencias: El nazismo tenía políticas raciales; el fascismo no priorizaba la raza. El nazismo alemán utilizó más las políticas de terror, la Italia fascista lo utilizó menos. El nazismo buscaba la expansión racial; el fascismo buscaba prestigio nacional.

El fascismo rechaza las doctrinas liberales de la autonomía y los derechos individuales, el pluralismo político y el gobierno representativo, pero defiende una amplia participación popular en la política y puede utilizar los canales parlamentarios en su camino hacia el poder.

El fascismo se caracterizó por liquidar a sus enemigos políticos, y procuró la exaltación del Estado sobre los intereses individuales.

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