Por Juan J. Prieto L.*
El instante no se detiene, sigue su curso a pesar de la imposición del tiempo. La lluvia se calma, mientras la calamidad marca sus tragos y estragos. No es igual el devenir que un momentico que tanto nos costado vivir, vivir a su plenitud o cuanto sea posible de ella.
El intento si tiene su valor, y también audacia y pericias en el innegable suburbio de las aspiraciones, correteando con inocentes pálpitos en los ojos del dolor y garganta del desvelo.
El insomnio se torna frío, pero a veces se ausenta para volver con más bríos, aun con el resplandor en los párpados del día, de tantos días.Los árboles saben cuando mover sus ramas.
*Periodista
