Trabajo, salario y Democracia Cristiana

Pedro González Silva

Para las organizaciones políticas inspiradas en la Democracia Cristiana, como es el caso de COPEI en Venezuela, el trabajo constituye un valor esencial de la sociedad.

Rafael Caldera, en su libro “Especificidad de la Democracia Cristiana”, indica que “el cristianismo tuvo su fundador en un obrero, un trabajador manual. No hay en los textos sagrados nada que califique a Cristo siquiera como un artista en el ramo de la ebanistería; al presentarlo como un carpintero, lo señalan como un trabajador no calificado”.

Cuando nace la Democracia Cristiana, inspirada en la doctrina social de la Iglesia, se proclama al trabajo como valor fundamental de la sociedad, y en la cuna de esta corriente doctrinaria, Italia, al ser refundada después de la II Guerra Mundial, su Constitución la proclama como una república constituida sobre el trabajo. En Venezuela, también la Carta Magna establece el trabajo como un factor fundamental.

Ahora bien, siendo el trabajo un factor esencial de nuestra sociedad, es importante que el mismo tenga elementos que realcen esta condición, y muy especialmente podemos mencionar dos elementos que también constituyen principios fundamentales demócrata cristianos:  la dignidad de la persona humana, y el bien común.

En efecto, es de suma importancia que, en el trabajo, existan condiciones dignas para las personas, y que las ganancias que se generan como producto de las labores diarias, sean distribuidas de tal forma que vayan en procura del bien común de todos los que componen un determinado centro laboral.

En este sentido, el Partido Demócrata Cristiano COPEI, ha sido coherente con su doctrina y sus principios, al elaborar y presentar un proyecto de Ley de Emergencia Salarial, en un momento en el que el salario mínimo de los trabajadores en el país no reúne condiciones que permitan vivir con dignidad y donde, además, se concentran ganancias en unos pocos, en desmedro del bien colectivo.

Dicho proyecto fue presentado a principios del 2023 en la Asamblea Nacional por la fracción parlamentaria copeyana, y en estos momentos, el partido ha vuelto a poner sobre el tapete el tema, que está hoy día, más vigente que nunca.

El proyecto de Ley de Emergencia Salarial consta de 16 artículos, y propone anclar el salario mínimo a un porcentaje referencial sobre el que se ubica la canasta alimentaria; un ajuste de sueldos cada tres meses, revisión de bonos y otros beneficios laborales, y la creación de un fondo de estabilización salarial.

Dice Rafael Caldera en su libro antes citado, que “un partido demócrata cristiano, orientado e inspirado en el beneficio de la sociedad en general, tiene que dirigir sus primeras y más importantes preocupaciones, hacia la conquista de mejores condiciones de vida y de trabajo para aquellos que estén en una condición desfavorable, y por lo tanto, necesitan de mayor asistencia y ayuda”. COPEI sigue firme en esa tarea.

starpetrvs@gmail.com

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