La ciudad sola
Juan J. Prieto L
Desde que amanece todo es silencio
Las mareras ya no existen alborotando desde temprano los callejones asuntinos.
A las bodegas desde hace tiempo las consumió el recuerdo.
No queda nada en los mostradores, ni papelón, ni pancitos dulces, hace mucho está vacío el frasco bocón de pichas, de menta y los saca muelas.
Este pueblo no es el mismo de nuestros padres, de los compadres conversadores, de aquel traguito en pecorita. Hasta el mercado se fue y se pierde donde estaba.
Ya no puede la súplica.
Periodista
