En un operativo coordinado, la policía de Aurora, Colorado, logró la detención de cuatro individuos identificados como miembros de la notoria banda criminal venezolana Tren de Aragua, en relación directa con un tiroteo que tuvo lugar en julio de este año. Esta acción ha puesto en alerta a las autoridades y la comunidad sobre la expansión de grupos delictivos transnacionales en el territorio estadounidense.
De acuerdo con fuentes cercanas al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE), los detenidos son inmigrantes venezolanos que ingresaron ilegalmente al país y los liberaron bajo la administración Biden, una decisión que ahora se ve cuestionada por su relación con actividades criminales. Entre los arrestados se encuentra Jhonnardy José Pacheco-Chirinos, conocido dentro de la organización como “Cookie”, quien junto a su hermano Jhonnarty De Jesús Pacheco-Chirinos, y los hermanos Nixon y Dixon Azuaje Pérez, los capturan tras una investigación que vinculó sus actividades con el mencionado tiroteo.
Los del tren de Aragua pasaron por la frontera
Estos individuos, tras ser detenidos en la frontera y liberados con notificaciones de comparecencia, no solo representan un fracaso en la política migratoria, sino que también evidencian la infiltración de pandillas en comunidades estadounidenses. La liberación de estos sospechosos bajo libertad condicional ha generado un debate sobre la seguridad nacional y la necesidad de revisar los protocolos de inmigración.
La comunidad de Aurora, y por extensión, la nación, se enfrenta a la creciente preocupación por la seguridad, dada la presencia de organizaciones como el Tren de Aragua, que no solo perpetran actos de violencia sino que también intentan establecer bases de operaciones en suelo estadounidense. Este caso subraya la urgencia de una respuesta coordinada entre las agencias de seguridad y la necesidad de políticas más estrictas para prevenir la entrada de elementos criminales bajo el manto de la inmigración.
La detención de estos cuatro miembros del Tren de Aragua no solo marca un punto de inflexión en la lucha contra el crimen organizado en Estados Unidos, sino que también abre un debate sobre las políticas de inmigración y su impacto en la seguridad pública.
Vía Punto de Corte
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