El año 2011 fue cuando el mundo conoció del padecimiento de Catherine Zeta-Jones, donde «buscaba disminuir el estigma y la vergüenza que rodean al trastorno».

Para Catherine Zeta-Jones, expresarse abiertamente de su trastorno bipolar nunca fue una elección, ya que se vio obligada a hacer una declaración tras ser vista en un centro de tratamiento. “Nunca quise ser el ejemplo de esto. Y nunca quise que esto saliera a la luz pública”, explicó.

Zeta-Jones señaló que en el 2013 volvió a un centro de tratamiento hospitalario, donde su diagnóstico fue un punto de inflexión en su vida. “¡Descubrir que se llamaba así fue lo mejor que me pasó! El hecho de que hubiera un nombre para mis emociones y que un profesional pudiera hablarme de mis síntomas fue muy liberador”, admitió.

Hoy en día es es muy recurrente que, en los últimos tiempos los famosos abran su corazón acerca de los problemas mentales que han tenido que enfrentar, para la británica era un tema muy difícil de abordar.

Redacción Diario La Faena

Foto Cortesía

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